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María Consuelo Córdoba desiste de la eutanasia tras recibir apoyo para reconstruir su rostro

Por Internacionales 4 min de lectura
María Consuelo Córdoba desiste de la eutanasia tras recibir apoyo para reconstruir su rostro

María Consuelo Córdoba, la mujer colombiana que durante años ha enfrentado las graves secuelas de un ataque con ácido en el rostro, anunció que desistió de someterse a la eutanasia luego de recibir una nueva oportunidad para continuar con las cirugías reconstructivas que necesita.

Córdoba, de 58 años, había manifestado públicamente su intención de acceder a la muerte digna después de más de dos décadas de dolor, dificultades económicas y múltiples intervenciones quirúrgicas. Sin embargo, la posibilidad de someterse a nuevas operaciones para reconstruir su nariz y boca cambió su decisión.

Estoy muy feliz, muy contenta con esos ángeles que Vamos Pa Eso me ha conseguido. Estoy muy feliz. Yo sí quiero hacerme mi cirugía porque yo no me voy a hacer ninguna eutanasia”, expresó Córdoba en un video difundido por el podcast, luego de conocer que podría continuar con el proceso reconstructivo.

La difusión de su historia permitió movilizar recursos y contactos para avanzar con los procedimientos médicos pendientes y mejorar sus condiciones de vida. Córdoba cuenta con una autorización para la eutanasia desde hace cuatro años, pero hasta ahora no había fijado una fecha para realizarla.

Cómo sucedió el ataque

El ataque ocurrió en el año 2000, cuando Córdoba llegó a Bogotá desde Istmina, Chocó, para buscar oportunidades laborales. Según su relato, su entonces pareja, Dagoberto Ensuncho Sánchez, no aceptó que ella decidiera permanecer en la capital y la agredió durante una discusión.

Córdoba contó que el hombre tenía el ácido dentro de una caneca de aguardiente y que, al abrir la puerta de la vivienda, le lanzó el líquido directamente al rostro. Al sentir el fuerte ardor, regresó a la casa y comenzó a echarse agua para intentar aliviar las quemaduras.

Desde entonces, ha atravesado cerca de 87 cirugías y prolongados tratamientos médicos. Aún necesita procedimientos reconstructivos para mejorar las condiciones de su rostro y su respiración.

Una historia marcada por el abandono

La historia de Consuelo está marcada por el abandono y el dolor desde su infancia. Su madre la abandonó cuando apenas tenía tres meses de nacida y nunca llegó a conocerla. Su padre, debido a sus constantes viajes, tampoco pudo hacerse cargo de ella, por lo que quedó bajo el cuidado de sus abuelos en el campo, donde creció en condiciones precarias y llegó a alimentarse de animales silvestres.

Décadas después, Consuelo asegura que volvió a experimentar el abandono, esta vez por parte de su propia hija, quien se alejó de ella tras el ataque con ácido que le desfiguró el rostro.

“Mi hija me abandonó cuando me dio así quemada con ácido, me abandonó y se cambió el nombre. Hace 25 años no la veo”, relató a Primer Impacto.

De querer morir a encontrar nuevas oportunidades

En medio de ese panorama, la posibilidad de acceder a nuevas cirugías representa para Córdoba una oportunidad para continuar adelante.

Su historia ya había tenido un momento decisivo en 2017, cuando conoció al papa Francisco durante su visita a Colombia. En aquel momento, el pontífice le pidió que no recurriera a la eutanasia y ella decidió desistir. Pero como nadie la ayudó y las cosas se empeoraron, pidió oficialmente la eutanasia.

Ahora, casi una década después de aquella decisión, Córdoba vuelve a cambiar de rumbo. La posibilidad de someterse a nuevas cirugías reconstructivas le devuelve una esperanza que durante años estuvo marcada por el dolor, el abandono y las secuelas del ataque.

Esta vez, Consuelo no habla de poner fin a su vida, sino de continuar con el proceso para reconstruir su rostro, mejorar su respiración y recuperar, en la medida de lo posible, su calidad de vida.

Fuente: CDN