Cada 28 de mayo se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, una fecha que no solo invita a reflexionar, sino también a cuestionar cuánto hemos avanzado —y cuánto nos falta— en garantizar el bienestar integral de las mujeres. En República Dominicana, hablar de la salud de la mujer es hablar de derechos, de desigualdades y de una deuda social que aún no ha sido saldada.
La salud de la mujer no puede reducirse a lo reproductivo, aunque históricamente así se ha hecho. Es cierto que temas como el embarazo, el parto y la planificación familiar son fundamentales, pero el bienestar femenino va mucho más allá. Incluye la salud mental, el acceso a servicios médicos de calidad, la prevención de enfermedades, la atención oportuna y el derecho a recibir información clara y respetuosa.
En nuestro país, muchas mujeres enfrentan barreras significativas para acceder a servicios de salud adecuados. Desde limitaciones económicas hasta dificultades geográficas, especialmente en zonas rurales, el acceso sigue siendo desigual. A esto se suma la sobrecarga de roles: muchas mujeres son cuidadoras, trabajadoras y responsables del hogar, lo que las lleva a postergar su propia salud para priorizar a los demás.
Por: Fabiola del Orbe