
El accidente de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), que cayó a tierra tras despegar desde la ciudad amazónica de Puerto Leguízamo, en el departamento del Putumayo, dejó al menos 66 militares muertos y 57 heridos, así como cuatro desaparecidos y una persona ilesa.
En la aeronave iban 128 personas, entre ellos 11 tripulantes de la FAC, 115 hombres del Ejército Nacional y dos de la Policía Nacional, señaló el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López, quien aclaró que el avión llevaba tres personas más que las 125 informadas inicialmente.
Según su balance, 58 de los fallecidos eran miembros del Ejército, seis eran miembros de la tripulación de la FAC y los otros dos, integrantes de la Policía Nacional. «Al momento están pendientes cuatro de nuestros militares por ubicar», indicó.
El jefe militar agregó que hay 57 militares heridos, que fueron evacuados, de los cuales ocho fueron trasladados a la ciudad de Florencia, capital del vecino departamento de Caquetá, y 49 a Bogotá.
De los heridos trasladados a la capital, 19 reciben atención en el Hospital Militar y otros 30, «que no revisten mayor gravedad», fueron ingresados en el Batallón de Sanidad Militar, agregó el general López.
Las Fuerzas Militares iniciaron una investigación para tratar de establecer las causas de la catástrofe aérea.
El siniestro más grave en la historia reciente de la aviación militar en Colombia
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró que el avión de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad y con una tripulación debidamente cualificada. “La aeronave se accidentó poco después del despegue, cayendo a tierra aproximadamente a un kilómetro y medio del aeródromo”, precisó el funcionario en un comunicado.
“Al momento no tenemos información o indicios de que se hubiera tratado de un atentado por parte de un grupo armado ilegal”, aseguró López. Las autoridades explicaron que, debido al incendio del avión, parte de la munición transportada por los militares explotó.
Un portavoz de la empresa de defensa estadounidense Lockheed Martin, fabricante de la aeronave, dijo que la compañía lamentaba el accidente y estaba comprometida a ayudar a Colombia en la investigación.
El presidente Petro criticó los obstáculos burocráticos que retrasaron sus planes de modernización de las Fuerzas Armadas y reveló que el avión, que calificó como “chatarra”, había sido comprado en 2020 por su antecesor Iván Duque. “No daré más tiempo, es la vida de los jóvenes la que se pone en juego”, afirmó. “Si los funcionarios administrativos civiles o militares no están a la altura de este reto, deben ser retirados”, advirtió.
Los principales candidatos a las elecciones presidenciales del 31 de mayo expresaron sus condolencias a las familias de los militares muertos y heridos en el accidente.
Los Hércules C-130 son frecuentemente utilizados en Colombia para el transporte de tropas como parte de las operaciones de las Fuerzas Militares contra los grupos armados ilegales en medio del conflicto interno de seis décadas que ha dejado más de 450.000 muertos.
Los aviones C-130 fueron introducidos al servicio en la década de 1950 y Colombia adquirió sus primeros modelos a finales de la década de 1960. El número de cola de la aeronave accidentada coincide con el primero de los tres aviones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos entregados por este país en los últimos años a Colombia y que llegó a finales de 2020.
Por: Málvelin Plasencia