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Juventud dominicana: entre las universidades y una política dominada por envejecientes

Por Opinión 4 min de lectura
Juventud dominicana: entre las universidades y una política dominada por envejecientes

La República Dominicana vive una realidad interesante y contradictoria. Mientras miles de jóvenes dominicanos llenan las aulas universitarias, preparándose profesionalmente y apostando por un mejor futuro, gran parte de los espacios políticos continúan siendo dirigidos por generaciones envejecientes que llevan décadas ocupando posiciones de poder.

Hoy el país cuenta con más de 3.7 millones de jóvenes entre 15 y 35 años, representando aproximadamente el 34% de la población nacional, según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).   Sin embargo, esa gran presencia juvenil no se refleja de manera proporcional en los principales escenarios políticos y de toma de decisiones.

Las universidades dominicanas cada año gradúan miles de jóvenes en áreas como medicina, comunicación, ingeniería, derecho, tecnología y administración. La juventud dominicana se ha convertido en una generación más preparada, más conectada con el mundo y con mayor acceso a información y formación académica. Muchos jóvenes dominicanos, tanto en el país como en el exterior, están rompiendo barreras educativas y profesionales.

Pero mientras la juventud avanza académicamente, la política tradicional parece caminar a otro ritmo.

Durante décadas, los mismos liderazgos han controlado gran parte del escenario político nacional. Aunque en los últimos años ha aumentado la presencia de candidatos jóvenes, todavía existe una percepción generalizada de que la política dominicana continúa dominada por figuras tradicionales y envejecientes.

Datos recientes muestran que las candidaturas jóvenes entre 18 y 35 años han crecido en las elecciones dominicanas. En 2024, alrededor del 22.6% de los cargos electivos fueron ocupados por jóvenes, un aumento significativo comparado con el 14.1% registrado en 2016.   Aun así, la mayoría de las posiciones de mayor poder siguen concentradas en líderes tradicionales.

Muchos jóvenes sienten que la política no les abre suficientes espacios reales. Estudios y debates ciudadanos reflejan un creciente distanciamiento de la juventud hacia los partidos políticos tradicionales, motivado por la falta de confianza en las instituciones y la percepción de que las oportunidades están reservadas para grupos históricos o familiares políticos. 

La situación plantea una gran interrogante: ¿cómo puede avanzar plenamente una nación joven cuando gran parte de sus decisiones continúan siendo tomadas por generaciones que muchas veces no viven las mismas realidades tecnológicas, económicas y sociales de la juventud actual?

La juventud dominicana enfrenta desafíos modernos: acceso a empleos de calidad, altos costos de vivienda, migración, tecnología, educación global y competitividad internacional. Son problemas distintos a los de hace 30 o 40 años. Por eso muchos entienden que la participación juvenil no debe limitarse solamente a votar, sino también a dirigir, legislar y gobernar.

No se trata de desplazar a los envejecientes ni de menospreciar la experiencia política acumulada. La experiencia tiene valor y aporta estabilidad. Sin embargo, el país necesita un equilibrio generacional donde la experiencia y la innovación trabajen juntas.

La República Dominicana necesita más jóvenes participando en la política, en los ayuntamientos, en el Congreso, en los ministerios y en las organizaciones sociales. Una democracia saludable debe representar todas las generaciones.

Las universidades están formando una generación preparada y con nuevas ideas. El gran reto nacional será convertir ese capital académico juvenil en liderazgo político, económico y social para construir un país más moderno, inclusivo y conectado con el futuro.

Por: Rafael Osoria