En medio de un escenario internacional marcado por la incertidumbre derivada del conflicto bélico en Medio Oriente, el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) decidió mantener sin cambios su tasa de política monetaria (TPM) en 5.25 % anual. Asimismo, la tasa de la facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día) permanece en 5.75 % anual, mientras la tasa de depósitos remunerados (Overnight) continúa en 4.50 % anual.
Además, aplazó hasta enero de 2027 el retorno de aproximadamente RD$46 mil millones correspondientes a facilidades de liquidez otorgadas previamente a intermediarios financieros, cuyos vencimientos estaban previstos para junio de este año.
La institución explicó que esta medida tiene un carácter neutral en términos de liquidez agregada, debido a que evita una contracción abrupta de la liquidez bancaria y posibles presiones alcistas sobre las tasas de interés, sin añadir nuevos estímulos monetarios.
Exportaciones, remesas e inversión sostienen la economía
El informe también resalta que los efectos adversos del choque externo han sido parcialmente compensados por fundamentos internos favorables.
Entre ellos destacan las exportaciones de oro, favorecidas por precios internacionales superiores a US$4,800 por onza troy en promedio durante el año, por encima de los US$4,300 contemplados en las proyecciones iniciales.
Asimismo, las remesas alcanzaron US$4,079.9 millones hasta abril, para un crecimiento interanual de 4.1 %, mientras que la inversión extranjera directa totalizó US$1,536.7 millones hasta marzo, con una expansión de 6.4 %.
El Banco Central señaló que este aumento en la oferta de divisas, junto con reservas internacionales superiores a US$15,800 millones, ha contribuido a una apreciación acumulada del tipo de cambio de 5.3 % al cierre de abril y de 6.6 % al 20 de mayo.
El conflicto
El conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán estalló el 28 de febrero de 2026 tras el inicio de las operaciones militares “Furia Épica” y “León Rugiente”, dirigidas contra objetivos estratégicos iraníes.
La ofensiva incluyó bombardeos coordinados sobre Teherán y otras ciudades, dejando más de 200 muertos y 700 heridos en las primeras horas. Entre los blancos alcanzados figuró el búnker del ayatolá Alí Jameneí, cuya muerte fue confirmada posteriormente por autoridades iraníes.
Tras la caída del líder supremo, el presidente Masoud Pezeshkian asumió el control ejecutivo con el objetivo de establecer un consejo de transición. Sin embargo, la respuesta iraní intensificó la crisis mediante ataques contra aliados estadounidenses en el Golfo y ciudades israelíes.
El conflicto refleja la creciente tensión regional acumulada durante años por disputas nucleares y geopolíticas. Analistas advierten que una escalada prolongada podría afectar el comercio energético mundial, especialmente por el riesgo de bloqueo del estrecho de Ormuz, fundamental para el suministro global de petróleo.
Fuente: N Digital