
España. – Noelia Castillo, joven parapléjica de 25 años recibirá la eutanasia este jueves en Barcelona tras un extenso proceso de solicitud que lleva casi dos años atravesando despachos, tribunales y titulares.
La ejecución está prevista para realizarse a las 6:00 de la tarde en un centro hospitalario, en una jornada que no solo marca el desenlace de una historia personal, sino que también reaviva el debate ético, legal y social sobre la eutanasia, en un país donde esta práctica es legal, pero sigue generando profundas divisiones.
El proceso judicial se originó a raíz de una querella presentada por abogados cristianos contra dos profesionales que evaluaron el caso, acusados de supuestas irregularidades en sus informes, como delitos de falsedad en documento público y prevaricación, alegando que ambos profesionales «simularon un desacuerdo que en realidad era ficticio».
El caso se ha convertido en uno de los más emblemáticos sobre el derecho a morir dignamente desde la aprobación de la ley en 2021.
Castillo quedó parapléjica tras un intento de suicidio en 2022, en medio de una historia marcada por traumas personales y dolor crónico. Durante el proceso, permaneció en un centro sociosanitario enfrentando sufrimiento físico y psicológico mientras defendía su decisión de poner fin a su vida.
La joven expresó su agotamiento tras una prolongada espera, afirmando que ya no podía continuar en esas condiciones, en un testimonio que ha tenido amplia repercusión pública y mediática en España.
La justicia ha descartado de nuevo paralizar la eutanasia de Noelia
La entidad, que durante año y medio ha representado a su padre en su batalla judicial para impedir su muerte asistida, ha solicitado medidas cautelares por tercera vez ante el juzgado de instrucción número 20 de Barcelona, para descartar el proceso apenas unas horas antes de que se le practique, al desestimar las medidas cautelares que ha planteado «in extremis» la fundación ultracatólica Abogados Cristianos.
El procedimiento ha estado marcado hasta el último momento por una fuerte carga emocional y mediática, al tratarse de un caso que combina violencia previa, discapacidad irreversible y un intenso conflicto judicial en torno a su autonomía personal.
Por: Málvelin Plasencia