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La violencia doméstica continúa siendo una de las heridas sociales más profundas de la República Dominicana

Por Opinión 3 min de lectura
La violencia doméstica continúa siendo una de las heridas sociales más profundas de la República Dominicana

Cada año, decenas de mujeres pierden la vida a manos de sus parejas o exparejas, mientras miles viven atrapadas entre el miedo, las amenazas y el silencio. Aunque las autoridades anuncian estadísticas y operativos, la realidad es que muchas familias dominicanas siguen preguntándose dónde está el verdadero plan de prevención que evite que otra mujer termine asesinada.

Según datos oficiales ofrecidos por el Gobierno dominicano, en 2025 se registraron decenas de feminicidios y miles de denuncias por violencia intrafamiliar. Las autoridades reconocen que muchas víctimas nunca llegan a denunciar a sus agresores, lo que convierte el problema en una crisis aún mayor. 

El problema no puede analizarse únicamente desde las cifras. Detrás de cada número hay hijos huérfanos, familias destruidas y comunidades enteras marcadas por el dolor. La violencia doméstica se ha convertido en una emergencia social que refleja problemas culturales, económicos y educativos profundamente arraigados en la sociedad dominicana.

Aunque el Gobierno ha presentado iniciativas y mesas de trabajo para enfrentar el problema, amplios sectores consideran que las medidas siguen siendo insuficientes. Muchas mujeres denuncian la falta de protección efectiva, lentitud judicial y ausencia de seguimiento psicológico tanto para víctimas como para agresores. Incluso las propias autoridades han admitido que en muchos casos no existen denuncias previas, lo que dificulta la intervención preventiva. 

El Ministerio de la Mujer ha informado sobre programas de prevención y asistencia que han impactado millones de personas y miles de hogares. Sin embargo, la percepción ciudadana sigue siendo que hace falta una estrategia nacional más fuerte, permanente y visible en barrios, escuelas y medios de comunicación. 

Especialistas coinciden en que la solución no puede limitarse únicamente a castigar después del crimen. La prevención debe comenzar desde la educación familiar, el fortalecimiento de la salud mental, campañas permanentes de orientación y una mayor presencia institucional en comunidades vulnerables. También se necesita un sistema de protección más rápido para mujeres que ya han denunciado amenazas o agresiones.

La República Dominicana no puede acostumbrarse a escuchar cada semana noticias de mujeres asesinadas. Cada feminicidio representa un fracaso colectivo del sistema de protección social y de justicia. El país necesita pasar de los discursos a las acciones concretas, antes de que otra familia tenga que vivir una tragedia que pudo evitarse.

problema nacional que requiere voluntad política, educación y compromiso social. Porque mientras una mujer siga muriendo por violencia de género, seguirá existiendo una deuda pendiente del Estado y de toda la sociedad dominicana.

Por: Rafael Osoria