En Estados Unidos y en Nueva York, la democracia no pertenece a un solo hombre ni a un solo partido. Su fuerza nace de nosotros, el pueblo: de nuestras voces, nuestras decisiones y nuestra participación.
Las reglas que dan forma a nuestras comunidades deben responder a la voluntad de la ciudadanía y respetar los principios democráticos. Por eso es importante informarnos, conversar con respeto, participar en las elecciones y exigir que quienes ocupan cargos públicos rindan cuentas.
Cada voto cuenta, pero la participación no termina en las urnas. También se demuestra al escuchar distintas opiniones, defender los derechos de todos y colaborar para resolver los problemas que afectan a nuestros vecindarios.
Ninguna persona ni partido puede sustituir la voz colectiva de la gente. Cuando participamos unidos y hacemos valer nuestras ideas, podemos influir en el rumbo de nuestras comunidades y construir un futuro más justo. “Nosotros, el pueblo, hacemos la diferencia.” “Votemos con Conciencia y Responsabilidad, pero VOTEMOS.
Por: Nelson Rojas