
Santo Domingo, RD. – En un giro clave para las relaciones bilaterales y la conectividad regional, la República Dominicana y Venezuela restablecieron oficialmente este 18 de marzo sus operaciones aéreas comerciales y servicios consulares, poniendo fin a la suspensión que mantenía desconectados a ambos países desde julio de 2024.
La medida responde a una creciente demanda de las diásporas de ambas naciones y busca no solo normalizar el flujo migratorio, sino también reimpulsar el turismo y agilizar miles de trámites legales que quedaron paralizados por casi dos años.
Rutas, aerolíneas y tarifas
El reinicio de las operaciones aéreas marca el regreso de las conexiones directas, evitando las costosas y prolongadas escalas en terceros países.
Vuelo inaugural: La aerolínea Laser Airlines retomó la ruta Caracas (CCS) – Santo Domingo (SDQ) con tres frecuencias semanales (miércoles, viernes y domingos).
Horarios: Salidas desde Caracas a las 11:30 a.m. y retornos desde Santo Domingo a las 2:30 p.m.
Precios: Según reportes de DR1 News, los boletos de ida y vuelta se sitúan a partir de los US$397, dependiendo de la clase y disponibilidad.
Además de Laser, la Junta de Aviación Civil (JAC) ha otorgado permisos a otras operadoras venezolanas como Rutaca, Avior, Turpial y Venezolana (RAV S.A.). Por la parte dominicana, se espera que Sky High Aviation y RED Air se incorporen a la ruta en las próximas semanas. Cabe destacar que Rutaca ya inició operaciones hacia Punta Cana el pasado 12 de marzo.
Alivio para la diáspora
Para la comunidad venezolana en República Dominicana (estimada en decenas de miles de personas) la apertura de los consulados representa un alivio crítico. La reactivación permite gestionar nuevamente pasaportes, visas y legalizaciones de documentos, procesos que se encontraban suspendidos.
Perspectiva a corto plazo
Las autoridades de ambos países mantienen un monitoreo constante sobre la demanda inicial para evaluar el ajuste de frecuencias. Por ahora, el sector turístico y las comunidades migrantes celebran lo que califican como un «paso necesario» para la estabilidad económica y el reencuentro familiar.