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Hatuey De Camps: el legado que une por encima de las diferencias

Por Opinión 3 min de lectura
Hatuey De Camps: el legado que une por encima de las diferencias

En tiempos en que la política suele estar marcada por la confrontación, los ataques personales y la polarización, hay gestos que merecen ser reconocidos porque envían un mensaje de madurez democrática. La presencia del presidente Luis Abinader en el acto de recordación de Hatuey De Camps, acompañado de familiares, amigos y dirigentes de distintas corrientes políticas, es uno de esos gestos que fortalecen la institucionalidad del país.

Hatuey De Camps fue mucho más que un dirigente político. Fue un hombre de convicciones firmes, de profundas raíces democráticas y de una honestidad que muy pocos se atrevieron a poner en duda. Su vida pública estuvo marcada por la defensa de sus principios, aun cuando ello significara renunciar a posiciones de poder o enfrentar el aislamiento político.

Su historia demuestra que la política puede ejercerse con dignidad. Desde el movimiento estudiantil hasta el Congreso Nacional y la administración pública, defendió la democracia, la transparencia y el respeto a las instituciones. Nunca fue un político cómodo; prefirió ser coherente antes que complaciente.

Por eso, el homenaje encabezado por el presidente Abinader tiene un significado especial. No se trata únicamente de recordar a un líder fallecido, sino de reconocer que la democracia dominicana ha sido construida por hombres y mujeres de diferentes ideologías que, desde sus respectivas trincheras, aportaron al fortalecimiento del Estado de derecho.

Los países avanzan cuando aprenden a honrar su historia sin importar los colores partidarios. Reconocer el legado de un adversario político no debilita a un gobernante; por el contrario, lo engrandece, porque demuestra respeto por la memoria nacional y por los valores democráticos.

La República Dominicana necesita recuperar esa cultura del reconocimiento mutuo. La política debe ser un espacio para debatir ideas, no para borrar la historia de quienes hicieron contribuciones importantes solo porque pertenecieron a otro partido.

Hatuey De Camps nos dejó una enseñanza que sigue vigente: los principios no deben negociarse por conveniencia. Y el gesto del presidente Abinader también deja una lección: la democracia se fortalece cuando el respeto prevalece sobre las diferencias.

Ojalá que este homenaje sirva para recordar que el verdadero legado de los grandes líderes no está únicamente en los cargos que ocuparon, sino en el ejemplo que dejan a las futuras generaciones. Ese es, quizás, el mayor aporte de Hatuey De Camps a la República Dominicana.

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