Nueva York celebró este lunes el legado de Louis Armstrong con un concierto conmemorativo en el Bronx Music Hall, donde músicos de distintas generaciones destacaron la influencia del legendario trompetista y cantante en la evolución del jazz, un día antes de cumplirse 125 años de su nacimiento.
El homenaje, organizado por la American Symphony Orchestra, recordó la trayectoria del artista que revolucionó el género con su inconfundible estilo vocal, su virtuosismo con la trompeta y su capacidad para llevar el jazz a públicos de todo el mundo.
El bajista Lou Bruno, comisario del recital, afirmó que Armstrong transformó para siempre la historia del jazz al convertirse en un innovador que también destacó como cantante, compositor y actor. Durante la presentación, un sexteto interpretó varias de sus composiciones más emblemáticas, entre ellas Coal Cart Blues.
Por su parte, el trombonista Ron Wilkins destacó que la técnica de Armstrong con la trompeta sigue siendo objeto de admiración entre músicos contemporáneos y resaltó que su voz áspera y su dominio del scat —técnica vocal basada en sonidos y sílabas improvisadas— continúan siendo prácticamente inimitables.
El músico puertorriqueño Bobby Sanabria también recordó la estrecha relación de Armstrong con las raíces latinas del jazz. Explicó que el trompetista reconocía la influencia del cubano Manuel Pérez y destacó su colaboración con el pianista panameño Luis Russell, quien fue su director musical durante varios años.
Según Sanabria, esas influencias reflejan el carácter multicultural del jazz, una expresión musical nacida de la combinación de las tradiciones afroamericanas y afrocaribeñas. Además, atribuyó a Armstrong el haber consolidado el concepto moderno del swing, considerado uno de los elementos esenciales del género.
Los participantes en el homenaje también recordaron la faceta social del artista. Wilkins resaltó que Armstrong utilizó su prestigio para respaldar la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos y recordó sus críticas al Gobierno federal durante la crisis de integración escolar de Little Rock, en 1957.
Aunque nació el 4 de agosto de 1901 en Nueva Orleans, Armstrong desarrolló buena parte de su carrera en Nueva York, ciudad donde se estableció en 1943 junto a su esposa, Lucille. Ambos residieron en el barrio de Corona, en Queens, hasta la muerte del músico en 1971, y su vivienda funciona actualmente como museo.
A más de un siglo de sus primeras grabaciones, temas como What a Wonderful World continúan acercando su obra a nuevas generaciones, mientras que producciones realizadas con el grupo Hot Five siguen siendo consideradas fundamentales en la historia del jazz.
El concierto concluyó con la interpretación de Swing That Music, una de las piezas más representativas de Armstrong, como homenaje a un artista cuyo legado continúa vigente y cuya música sigue inspirando a músicos y públicos en todo el mundo.
Fuente: Nuevo Diario